-Usted ha repetido varias veces la palabra "cosa"- dijo Gregorovius-. No es elegante pero en cambio muetra muy bien lo que le pasa a Horacio. Una victima de la cosidad, es evidente.
-¿Qué es la cosidad?- dijo la Maga.
-La cosidad es ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción empieza nuestro castigo.
Inconcluso, espera su fin. Y tras varias transformaciones, descansa, mientras la llegada de nuevas pinceladas, que ansían habitar en él, se aproxima. Es mutante, cambiante, inexplicable. Intrigante e inquietante. Posiblemente jamas concluya, o si, tan solo por momentos.
Algunos pares de sensaciones te invaden, se te meten adentro y recorren tu cuerpo. Tu mente. Perdes el control por un instante y te dejas llevar, llevandote a ti mismo a la mas sana de tus locuras. Sensaciones completas pero vacias, sentidas, pero dormidas. Nada mas y nada menos que un despelote incontrolablemente controlado.
Espera de algo repentinamente innovador, que sucumba al tiempo, rompa esta estatica sensacion de apaciguidad, tranquilidad confusamente tranquila, estado latente de un recorrer caminos. Latencia incontrolablemente dada por algo realmente desconocido.
No es exactamente como fundar una ciudad sino más bien como fundar una dinastía.
el recuerdo tiene manos nubes estribillos calles y labios árboles y pasos no se planifica con paz ni compás sino con una sarta de esperanzas y delirios
un recuerdo bien fundado un recuerdo con cimientos de solo que con todo su asombro busca el amor y lo encuentra de a ratos o de a lustros puede durar un rumbo o por lo menos volver algunas noches a cavar su dulzura
en realidad no es como fundar una dinastía sino más bien como fundar un estilo
un recuerdo puede tener mejillas y canciones y bálsamos ser una fantasía que de pronto se vuelve vientre o pueblo quizá una lluvia verde tras la ventana compartida o una plaza de sol con puños en el aire
un recuerdo sólidamente fundado fatalmente se acaba si no se lo renueva es decir es tan frágil que dura para siempre porque al cumplirse el plazo lo rescatan los viejos reflectores del insomnio
bueno tampoco es como fundar un estilo sino más bien como fundar una doctrina un recuerdo amorosamente fundado nos limpia los pulmones nos aviva la sangre nos sacude el otoño nos renueva la piel y a veces convoca lo mejor que tenemos el trocito de hazaña que nos toca cumplir
y es claro un recuerdo puede ser un escándalo que a veces nos recorre como un sol de franqueza como un alud de savia como un poco de magia como una palma de todos los días que de repente se transforma en única
pensándolo mejor quizá no sea como fundar una doctrina sino más bien como fundar un sueño.
Mario Beneditti
domingo, 13 de febrero de 2011
Acuarela.
Pintando en humauaca, desapareci por unos momentos.